Durante muchos años se ha asumido una idea casi inevitable: envejecer en casa es arriesgado. Caídas, miedo, dependencia, llamadas de urgencia, cuidadores agotados, familias preocupadas. En 2026, esa idea ya no es cierta. O, al menos, no tiene por qué serlo. Hoy vivimos un cambio silencioso pero profundo: gracias a una mejor comprensión del cuidado, a soluciones de apoyo bien pensadas y a la tecnología aplicada con sentido común, envejecer en casa puede ser sinónimo de seguridad, autonomía y tranquilidad. Y en Moverte lo vemos cada día. El miedo que nadie dice en voz alta Hay un miedo que se repite en miles de hogares y del que casi no se habla: “¿Y si me caigo y no puedo levantarme?” Ese miedo no distingue edades. Lo sienten personas mayores que viven solas, matrimonios que se cuidan mutuamente e hijos e hijas que no están presentes las 24 horas. La caída no es solo un problema físico. Es una ruptura emocional. Cuando el miedo se instala en casa Después de una caída no cambia solo el cuerpo, cambia la manera de vivir la casa. Muchas personas dicen que están bien, pero ya no se mueven igual. Caminan con más cuidado, dudan…