Cómo elegir un scooter eléctrico adecuado La movilidad no es solo desplazarse. Es salir. Es decidir. Es no depender. Es vivir. Cuando aparecen limitaciones físicas, elegir el scooter eléctrico de movilidad adecuado puede marcar la diferencia entre recuperar libertad o comprar algo que no se adapta a la realidad de la persona. En este artículo te explicamos las diferencias entre categorías, sus virtudes reales y cómo acertar en la elección. Qué tipos de scooters eléctricos existen No todos los scooters son iguales. Y no todas las personas necesitan lo mismo. Estas son las categorías más habituales y para qué sirve cada una. Scooter eléctrico grande (alta autonomía y estabilidad) Recomendado para personas que salen con frecuencia, hacen trayectos largos o necesitan estabilidad extra en exteriores. Son scooter de mayor tamaño y ruedas grandes con: Mayor autonomía Conducción más confortable (mejor estabilidad y, en muchos modelos, suspensión) Asiento amplio y regulable Buen rendimiento en pendientes y terrenos irregulares Es ideal para quien quiere libertad sin limitaciones y prioriza la comodidad en exterior. Scooter eléctrico pequeño (compacto y urbano) Estos scooter eléctricos compactos resultan adecuados para uso diario en distancias cortas y entornos con poco espacio, como pisos con ascensor o viviendas…
Hay una escena que se repite cada día en miles de hogares. Una persona quiere levantarse de la cama. Otra persona intenta ayudarla. Un gesto aparentemente sencillo… y, de pronto, un esfuerzo que se repite cada día y se convierte en riesgo. En Moverte lo vemos a diario: el peligro no está solo en la enfermedad o en la discapacidad. Muchas veces está en cómo movemos a las personas. Por eso existen los sistemas de movilización de pacientes: grúas, plataformas y arneses diseñados para proteger a quien recibe la ayuda y a quien cuida. Ver categoría completa: Sistemas de movilización de pacientes El gran error: “entre dos podemos” Muchas familias retrasan la decisión de incorporar una ayuda técnica porque sienten que es exagerado: “Todavía podemos hacerlo nosotros.” “Solo es un momento.” “No queremos convertir la casa en un hospital.” Pero el cuerpo no entiende de buena voluntad. El sobreesfuerzo se acumula y acaba pasando factura: dolores lumbares, contracturas, caídas durante transferencias, miedo a mover… y una sensación constante de tensión. La movilización segura no es un lujo. Es prevención. Qué son realmente los sistemas de movilización No son aparatos fríos. Son herramientas que permiten: Transferir con seguridad Reducir el esfuerzo…