Caídas en personas mayores: prevenir, proteger y saber actuar
Artículos / 29/08/2026

Una caída puede ocurrir en pocos segundos, pero sus consecuencias pueden afectar durante mucho tiempo a la autonomía de una persona mayor o con movilidad reducida. Por eso, cuando existe riesgo de caída, la solución no debería empezar preguntándonos qué producto comprar, sino siguiendo una secuencia lógica: ¿Podemos evitar la caída? ¿Podemos detectarla a tiempo? ¿Podemos reducir sus consecuencias? ¿Y sabemos cómo actuar si finalmente ocurre? En muchos casos no existe una única solución. La seguridad se consigue combinando diferentes medidas según la persona, su movilidad, el entorno y el apoyo disponible. 1. Primero: identificar el riesgo e intentar prevenir la caída. La primera medida debe ser siempre intentar comprender por qué, dónde y cuándo se producen las situaciones de riesgo. Una persona puede caerse por pérdida de equilibrio, debilidad, dificultad para caminar, superficies deslizantes, incorporaciones desde la cama, desorientación, obstáculos en casa o porque intenta realizar sola una actividad para la que necesita ayuda. Conviene revisar especialmente el baño, el dormitorio, los alrededores de la cama, los pasillos, las alfombras, las superficies deslizantes, las incorporaciones desde cama o sillón y los desplazamientos nocturnos. En nuestra sección de Caídas y seguridad agrupamos soluciones destinadas a prevenir, detectar, proteger y actuar…

Historia real: Cómo un elevador de personas ha devuelto la tranquilidad
Artículos / 14/09/2025

En Moverte nos ilusiona y conmueve recibir historias como la de Carmen y Fernando. Son relatos que nos hacen sentir orgullosos de nuestro trabajo, porque nos recuerdan que cada solución que ofrecemos no solo resuelve un problema: también devuelve tranquilidad, independencia y dignidad. Eso da sentido a lo que hacemos y es nuestra mayor recompensa. Una historia real que refleja un problema común Carmen tiene 68 años y vive con su marido Fernando, de 70. Llevan toda una vida juntos, compartiendo momentos de felicidad, pero también algunos retos propios de la edad. Ella sufre de movilidad reducida: apenas puede caminar unos metros sin cansarse, sus rodillas duelen y los pies se le hinchan con frecuencia. Fernando, aunque goza de algo más de salud, también siente el peso de los años. No tiene la fuerza suficiente para ayudar a su mujer cuando más lo necesita. Un día, en lo que parecía un paseo rutinario, Carmen tropezó y cayó al suelo. El golpe no fue grave, pero el verdadero problema llegó después: Fernando intentó levantarla y no pudo. La impotencia se apoderó de él, hasta que finalmente tuvo que pedir ayuda a un vecino. Esa noche casi no pudo dormir; estaba preocupado,…